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Mostrando entradas de agosto 21, 2016

Música en el aire. Capítulo 4. Las canciones.

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Siento haber logrado un disco meditativo y profundo.
¿Qué? ¿Un disco para niños meditativo? ¿Profundo? Pero son niños… ¿no debería ser divertido, rítmico, bailable, liviano, con el mensaje "cocinado"? ¿Para qué hacerlos pensar? No van a entender nada… 
¿No van a entender nada? ¿No será que nosotros los adultos no entendemos? No lo se…  Música en el Aire es de lo que no hay y lo tomaré como un experimento. Yo escribí tanto música como letras sin pensar, sin excluir, sin rotular, sin segmentar, sin edades. Y entonces hablo de la amistad, de la diversidad, de la desigualdad, de la confusión, de crecer, de los ciclos de vida, de creer, de crear, etc, etc, etc. El tiempo me dará, o no, la razón.
El maestro Hugo Midón ya lo sabía cuando nos dijo: "No hay flores para chicos y flores para adultos. Las flores son flores para todos".

Continurará…

Música en el aire. Capitulo 3. Parte del equipo.

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La búsqueda y hallazgo de cada voz podría tener un capítulo aparte. Una aventura cargada de ansiedad y resuelta en alegría.
No sé si fue la música, las letras, mis palabras, la famosa alineación de planetas… no se. Nunca fui buen vendedor, pero parece que esta vez funcionó y, a cada llamado, mensaje, mail, etc… la respuesta era un: "Si!", "Me gusta la propuesta", "Me gusta la canción", etc, etc, etc.
Así como lo cuento parece simple, pero este proceso llevó casi un año de trabajo, y en ese camino fueron surgiendo cientos de batallas, pero especialmente tuve que batallar contra mi ansiedad crónica, porque los tiempos de un disco son muy diferentes a los de la producción de una banda sonora de, por ejemplo, un espectáculo teatral.
Paralelamente empecé a sentir que había que enriquecer los arreglos musicales. Ya no podrían ser voz y guitarra como era la idea original. Sumé percusión y automaticamente necesité apoyar con un bajo. Luego me pareció lindo meter un …

Música en el aire. Capitulo 2. Viajar lejos.

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Tres días. Once canciones. ¿Un disco?. Y si... Después de 20 años de escribir canciones para niños encargadas por terceros, era hora de hacer algo propio. Entonces empecé a tomar decisiones y hacerme cargo.
Sabía que yo no sería la voz cantante, pero debía buscar una voz que entienda y transmita el mensaje musical y poético. Tarea difícil.
En cuanto a los arreglos, debía tener espacio, aire, ser austero y especialmente liviano. Escuchaba guitarras acústicas (nylon en su mayoría), voces y en alguna canción surgía la necesidad de incorporar percusión. Entonces me fui a visitar a Silvio. Viejo amigo y gran percusionista, y compartí el material con él.
Su devolución fue un hermoso alivio. Sin dudarlo se metió de cabeza. Empezamos a hablar de producción, y tiró una idea reveladora. Me dijo: "¿Por qué no invitas una voz distinta para cada canción? Pero no cualquier voz... Figuras... Voces populares y reconocidas".
Su idea me pareció tan genial como compleja. No imposible pero... si ya…