Música en el aire. Capitulo 2. Viajar lejos.

Tres días. Once canciones. ¿Un disco?. Y si... Después de 20 años de escribir canciones para niños encargadas por terceros, era hora de hacer algo propio. Entonces empecé a tomar decisiones y hacerme cargo.

Sabía que yo no sería la voz cantante, pero debía buscar una voz que entienda y transmita el mensaje musical y poético. Tarea difícil.

En cuanto a los arreglos, debía tener espacio, aire, ser austero y especialmente liviano. Escuchaba guitarras acústicas (nylon en su mayoría), voces y en alguna canción surgía la necesidad de incorporar percusión. Entonces me fui a visitar a Silvio. Viejo amigo y gran percusionista, y compartí el material con él.

Su devolución fue un hermoso alivio. Sin dudarlo se metió de cabeza. Empezamos a hablar de producción, y tiró una idea reveladora. Me dijo: "¿Por qué no invitas una voz distinta para cada canción? Pero no cualquier voz... Figuras... Voces populares y reconocidas".

Su idea me pareció tan genial como compleja. No imposible pero... si ya era difícil encontrar una voz, ¿Cómo haría para encontrar once? ¿Cómo haría para convencer a once figuras populares? Sabía que llevaría meses de búsqueda y trabajo, pero también sentía que era el camino. Y ahí entendí que precisamente esa era la manera para hacer que las canciones puedan llegar más lejos.

Era hora de pensar en grande y soñar más grande aún. Derribar prejuicios. Anular imposibles. Había que contactar colegas de los grosos y estar a la altura.

Continuará......



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